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TAXONOMÍA DE BLOOM | DOCENTES 2.0

La Taxonomía de los objetivos en la educación, conocida igualmente como taxonomía de Bloom, y consiste en la categorización de los diferentes objetivos y habilidades que los docentes pueden presentarles a sus estudiantes. La idea nació en una reunión de la Asociación norteamericana de psicología en 1948, con el propósito de facilitar la comunicación e intercambio de materiales entre los investigadores. 

El proyecto resultante incluía tres dominios: cognitivo, afectivo y psicomotor, sin embargo, sólo los dos primeros fueron desarrollados inicialmente. La taxonomía de Bloom es jerárquica, es decir, asume que el aprendizaje a niveles superiores depende de la adquisición del conocimiento y habilidades de ciertos niveles inferiores. Además, muestra una visión global del proceso educativo, originando una forma de educación con un horizonte holístico. 

Existen tres dimensiones en la taxonomía de los objetivos en la educación propuesta por Benjamin Bloom, como son: 

1. Dimensión afectiva: La manera como las personas se reaccionan emocionalmente, su habilidad para sentir el dolor o la alegría de otro ser viviente. Los objetivos afectivos apuntan típicamente a la conciencia y crecimiento en actitud, emoción y sentimientos. Hay cinco niveles en el dominio afectivo, los cuales son: recepción, respuesta, valoración, organización y caracterización.

2. Dimensión psicomotora: La habilidad para maniobrar físicamente una herramienta o instrumento. Los objetivos psicomotores generalmente apuntan en el cambio desarrollado en la conducta o habilidades. Comprende los siguientes niveles: Percepción, disposición, mecanismo, respuesta compleja, adaptación y Creación.

3. Dimensión cognitiva: Es la habilidad para pensar las cosas. Los objetivos cognitivos giran en torno del conocimiento y la comprensión de cualquier tema dado. Hay seis niveles en la taxonomía, son los siguientes: Conocimiento, comprensión, aplicación, análisis, síntesis, evaluación. 

En síntesis, la idea central de esta taxonomía es qué han de desear los docentes que los educandos aprendan a conocer cuáles son los objetivos educacionales. Además, tienen una estructura jerárquica que va del más simple al más complejo, hasta llegar al de la evaluación. Cuando los educadores elaboran los programas han de tener en cuenta estos niveles y, mediante las diferentes actividades, ir avanzando progresivamente de nivel hasta llegar a los más altos.

EL ESPACIO DE LAS EMOCIONES EN EL AULA DE CLASES | DOCENTES 2.0

El espacio de las emociones en el aula de clases, es un espacio fundado dentro del salón para que los estudiantes puedan vivir sus emociones sin reprimirlas, y sin interrumpir la dinámica de la clase. De acuerdo con algunos especialistas, el enfado y la tristeza impiden que los educandos estén disponibles para el aprendizaje ya que el cerebro da prioridad a la emoción, y como consecuencia, no puede focalizar su atención en otro asunto hasta haber resuelto ese tema. Así, por mucho que se esfuerce, el educando tendrá serias dificultades para concentrarse llegando incluso a sentirse culpable y frustrado.

La realidad es que, aunque las personas no pueden luchar contra su organismo; de ahí la importancia de crear un espacio en el que pueda atender esta urgencia. Un espacio para atravesar su emoción sin reprimirla y poder recuperar la tranquilidad, para volver a estar disponible mientras los compañeros continúan con sus labores sin interrupciones.

Es importante que los docentes tengan presente, estos breves consejos para que se animen a crear su propio espacio de las emociones dentro del aula y disfruten todos de sus resultados:

1. Busca un lugar íntimo.

2. Crea conciencia de respeto.

3. Diseña y construye una casita.

4. Introducir un cojín o almohada. 


Pero, ¿cuándo deben actuar los docentes?

1. Cuando se sienten los educandos inquietos, sin paz; y deben salir cuando se recupera la calma. 

2. Cuando se necesite identificar las emociones. 

3. Cuando se desee observar las emociones.

4. Para identificar los conflictos.

5. Para expresar y búsqueda de soluciones.


En síntesis, el enfado o la tristeza impiden que el educando aprenda porque el cerebro da prioridad a la emoción, y como consecuencia, no puede focalizar su atención en otro asunto hasta haber resuelto ese tema. Aprende cómo crear un espacio donde los estudiantes puedan reflexionar y tranquilizar sus inquietudes.

LOS RETOS DE LA EDUCACIÓN ACTUAL | DOCENTES 2.0

Actualmente, la educación tiene trazada algunas exigencias múltiples, crecientes, complejas y hasta contradictorias. Además, se requiere transmitir, masiva y eficazmente, un volumen cada vez mayor de conocimientos, que genera y requiere la sociedad cognitiva. Se requiere ofrecer criterios y orientaciones para no perderse entre cantidades ingentes de informaciones, más o menos superficiales y efímeras, que invaden los espacios públicos y privados. Se necesitan valores, objetivos y metas que guíen y mantengan el rumbo en proyectos de desarrollo personal e inclusión social. 

La educación debe proporciona sus mensajes en un mundo complejo y en permanente agitación, pero también la brújula para poder navegar por él y el ancla para detenerse, cobrar fuerzas, anticipar y valorar rutas a seguir. En la sociedad del conocimiento, el aprendizaje no se encierra a un determinado espacio como las instituciones educativas; se exige aprender en todos los contextos. Por otra parte, el aprendizaje no puede quedar limitado a un determinado periodo temporal en el ciclo vital de la persona. No se puede ya vivir de las rentas de conocimientos adquiridos en los años de formación. 

Los continuos cambios en todos los niveles conllevan nuevas demandas profesionales y nuevas exigencias personales. Es necesario aprender a lo largo de toda la vida de la persona. La enseñanza-aprendizaje en la vida debe capacitar a las personas para ese aprendizaje permanente. En la sociedad del conocimiento, cada persona ha de asimilar una base de conocimientos rigurosos y estrategias eficaces; tiene que saber qué pensar y cómo actuar ante las situaciones relevantes a lo largo de la vida; hacerlo desde criterios razonables y susceptibles de crítica; ser sensible a las exigencias cambiantes de los contextos; desarrollar el pensamiento reflexivo, crítico y creativo. 

Los aprendizajes necesarios en la sociedad del conocimiento, como gran reto para nuestro tiempo, se han de construir sobre los siguientes pilares: 

1. Aprender a conocer: Conocer requiere asimilar información, tener memorias y operar con ellas, realizar procesos, educar procedimientos o estrategias para sacar el mejor partido a lo que se conoce, conocer continuamente más, resolver problemas, tomar decisiones. Pero, conocer igualmente requiere motivación, esfuerzo, compromiso, constancia en un proyecto formativo de desarrollo personal y social.

2. Aprender a querer y sentir: Es preferible que la motivación tenga origen más interno, puesto que las fuentes externas tienden a ser más pasajeras. Las personas automotivadas internamente mantienen los niveles altos, aun cuando las recompensas externas disminuyan o desaparezcan. Una proporcionada combinación de motivación externa e interna es deseable.

3. Aprender a hacer: El currículo escolar ha puesto tradicionalmente énfasis en transmitir conocimientos, prestando menos atención a los procedimientos, las prácticas, los modos de hacer.

4. Aprender a convivir: En la sociedad globalizada y de la información, nos convertimos en observadores impotentes de quienes generan y mantienen los conflictos y la violencia. Los modelos violentos en la familia, instituciones educativas, empresa, medios de comunicación de masas, están alcanzando cotas alarmantes.

5. Aprender a ser: El desafío de la educación no es tanto preparar a las nuevas generaciones para vivir en una sociedad determinada; sino dotar a cada persona de competencias y criterios, que le permitan comprender el mundo cambiante que le rodea y comportarse solidaria y responsablemente.

6. Aprender sobre el conocer, querer, sentir y ser: Los conocimientos y las teorías que de la mente se tengan no es una cuestión teórica, sino de relevancia práctica, especialmente en aquellas profesiones que tienen que ver con otras personas y sus comportamientos, y por tanto sus pensamientos, sentimientos y motivaciones. 


En síntesis, estas demandas requieren que los docentes desarrollen las competencias correspondientes, que pertenecen a las siguientes categorías: 

Conocer: conjunto estructurado de conocimientos sobre el mundo natural y sociocultural. (Las disciplinas del currículo y competencias cognitivas). 

Hacer: conjunto de procedimientos y estrategias. (Competencias procedimentales). 

Querer: motivación, compromiso, esfuerzo. (Competencias afectivas). 

Convivir: capacidad para trabajar y relacionarse con compañeros y estudiantes. (Competencias comunicativas). 

Ser: Responsabilidad ética ante los educandos, familias y sociedad. (Desarrollo del profesor como persona).

LA CRÍTICA EN EL ÁMBITO EDUCATIVO | DOCENTES 2.0

La crítica es algo tan antiguo como la humanidad misma. La definición de crítica, según el diccionario de la RAE (Real Academia Española), reza de la siguiente manera: “Examen y juicio acerca de alguien o algo y, en particular, el que se expresa públicamente sobre un espectáculo, un libro, una obra artística, etc.…. Conjunto de los juicios públicos sobre una obra, un concierto, un espectáculo, etc.”

Además, debemos resaltar que existen dos tipos básicos de crítica: constructiva y destructiva. La crítica constructiva es aquella que busca la mejoría del trabajo en todos los aspectos, señalando las fallas con tacto y objetividad, dando sugerencias de cómo mejorarlos o corregirlos; igualmente señala los aciertos y de ser posible, como destacarlos. Generalmente, la crítica constructiva verdadera es bien recibida por un gran número de personas debido a que se sienten realmente motivados a mejorar cuando se señalan sus fallos y aciertos por igual. En cambio, la crítica destructiva tiene como fin “destruir”, al señalar única y exclusivamente las fallas en los que incurre la persona. 

Es importante resaltar que no todas las críticas que señalen fallas son constructivas, porque el sólo hecho de señalar los errores de una forma continua y muchas veces sin tacto, en ocasiones puede tener un efecto desmoralizante para la persona, y, por ende, pierden toda su cualidad constructiva. A menudo la crítica destructiva se hará por el simple placer de destruir y satisfacer en un “disfraz” psicológico de “sabelotodo” en la materia, o impulsados por un prejuicio de alguna índole, dependiendo de lo que se trate. 

La crítica puede emitirse en diferentes contextos; sin embargo, uno de los ámbitos en los que suelen formularse mayor cantidad de críticas es en el trabajo docente. Dadas las responsabilidades, funciones, jerarquías, eficiencia y productividad, así como otros factores que inciden en el desempeño laboral; los trabajadores se encuentran más expuestos tanto a formular como a recibir críticas de cualquier persona. Es por ello, que la crítica constructiva debe estar acompañada de una actitud madura, responsable, llena de respeto por los demás, no importando el rango o jerarquía pues todas las personas merecemos el mismo trato. 

Este tipo de crítica en el aula de clases busca un cambio favorable y expresar un verdadero sentido de colaboración, ya que considera una atención a necesidades, deficiencias o propósitos de los demás. A través de la crítica constructiva se da la realización de otros valores. Por otro lado, cualquier comentario fuera de lugar o falto de delicadeza, no solo ofende, destruye además la buena comunicación, la imagen y opinión que se tiene de las personas y, por si fuera poco, habla muy mal de nosotros. Para que nuestra crítica tenga valor, se requiere una actitud honesta, leal y sencilla. 

En síntesis, si es un docente quien recibe la crítica: 

1. Asume el compromiso de mostrarte receptivo: Piensa que cuando alguien te hace una crítica te regala la oportunidad de aprender a hacer mejor las cosas y puedes extraer una lectura positiva de aquello que los demás te comentan. 

2. Analiza el contenido en vez de la forma: Si eres consciente de que en muchas ocasiones lo que parece ser un ataque no es más que una sugerencia mal planteada, allanarás el terreno y te ahorrarás disgustos innecesarios. 

3. Relativizar los comentarios personales: Lo mejor es relativizar el comentario y tratar de neutralizar a quien lo profiere. Si alguien critica tu aspecto, puedes pedirle que diga qué es exactamente lo que le molesta y qué relación guarda eso con tu puesto de trabajo.


Si es un docente el quien realiza la crítica: 


1. Practique el diálogo DEP (Describir, Expresar, Pedir): Es una estrategia de petición de cambio de comportamiento, que evita los juicios de valor, reproches, exigencias, amenazas, interpretaciones o valoraciones personales y los conflictos en el aula, provocados por la calificación de la conducta ajena.

2. Describe el problema: Se debe exponer con todo detalle, la situación en la que se encuentra y que ha suscitado su malestar. Cuánto más datos proporciones, más el otro lo entenderá. Pero, se debe exponer lo que ocurre sin calificarlo, trasmitiendo la información cómo para que pueda entenderte una persona ajena al conflicto, utilizando el qué, el cuándo, el cómo, el dónde y el quién.

3. Expresa lo que afecta: Explicar de qué forma le afecta el comportamiento del otro o la situación en que se encuentra.

4. Se debe formular en primera persona, teniendo en cuenta que eres el que se siente molesto o incómodo. Al asumir la responsabilidad de sus emociones evitará confrontaciones innecesarias.

5. Pide un cambio: Es el momento de solicitarle al otro lo que desea y demostrar el modo en que deseas que se conduzca la próxima vez. Trata de ser muy concreto y específico en la petición. Ten presente que de ello dependerá el éxito de toda la operación.

INFOGRAFÍA: ¿CÓMO APRENDEN LOS ESTUDIANTES? | DOCENTES 2.0

Todos los docentes desean que sus estudiantes entiendan lo que se les enseña y no que memoricen biografías de manera superficial. La investigación muestra que cuando la información es memorizada de forma superficial será fácilmente olvidada. 

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LA PARTICIPACIÓN SIGNIFICATIVA EN EL AULA DE CLASES | DOCENTES 2.0

El aprendizaje en el aula, requiere que los educandos presten atención, observen, memoricen, entiendan, establezcan metas y asuman la responsabilidad de su propio aprendizaje. Estas acciones cognitivas son imposibles sin la participación activa y el compromiso de los estudiantes. Los docentes deben ayudar a los estudiantes a ser activos y orientar sus metas, al construir sobre su deseo natural de explorar, entender cosas nuevas y dominarlas. Cuando el educador crea ambientes de aprendizaje interesantes y desafiantes que alienten la participación activa de los estudiantes, se convierte un reto para los docentes. 

Para muchos investigadores la participación social es la principal actividad a través de la cual ocurre el aprendizaje. La actividad social y la participación inicia a edad temprana. Los padres interactúan con sus hijos y a través de estas interacciones los niños adquieren las conductas que les permiten convertirse en miembros efectivos de la sociedad. De acuerdo con el autor Vygotsky, los niños aprenden haciendo suyas las actividades, hábitos, vocabulario e ideas de los miembros de la comunidad en la que crecen. El establecimiento de una atmósfera cooperativa, de colaboración y fructífera es una parte esencial del aprendizaje escolar. La investigación ha mostrado que la colaboración social puede mejorar el aprovechamiento del estudiante. Si provee interacciones motivadoras o alentadoras, la colaboración contribuye al aprendizaje. 

No obstante, muchas actividades escolares no son significativas dado que los estudiantes no entienden por qué las están haciendo ni cuáles son su propósito y utilidad. Algunas veces las actividades escolares no son significativas porque culturalmente son inapropiadas. Muchas instituciones educativas son comunidades en las que educandos de diversas culturas aprenden juntos. Hay diferencias culturales sistemáticas en las prácticas, hábitos, roles sociales, etcétera, que influyen en el aprendizaje. Algunas veces, actividades significativas para estudiantes que provienen de un grupo cultural no lo son para alumnos que provienen de otro grupo cultural. 

Los maestros pueden hacer más significativas las actividades del aula al situarlas en un contexto auténtico. Por nombrar algunos ejemplos, cuando la actividad es usada típicamente en la vida cotidiana, los educandos pueden mejorar su lenguaje oral y sus habilidades de comunicación al participar en debates; sus habilidades de escritura pueden mejorarse cuando participan en la edición de un periódico escolar; pueden aprender ciencia al participar en un proyecto ambiental de su aula o comunidad. Asimismo, es importante para los docentes estar al tanto de las diferencias culturales entre los niños de su aula y respetarlas. Deben verlas como fortalezas sobre las cuales construir más que como defectos. Las rutinas escolares que no son familiares para algunos estudiantes pueden ser introducidas gradualmente, con el fin de que la transición sea menos traumática para los grupos étnicos.

En síntesis, las actividades sociales son interesantes por sí mismas y ayudan a mantener a los estudiantes involucrados en su trabajo académico. Los estudiantes trabajan más intensamente para mejorar la calidad de sus productos (ensayos, proyectos, artesanías, etcétera) cuando saben que éstos serán compartidos con otros estudiantes. Los educadores pueden hacer muchas cosas para alentar la participación social que facilite el aprendizaje, tal como: 

1. Ordenar a los estudiantes para que trabajen en grupos y asumir el rol del coordinador que provee guía y apoyo a los grupos. 

2. Crear un ambiente de clase que incluya lugares de trabajo grupal donde los recursos sean compartidos. 

3. A través del modelaje y la coordinación, enseñar a los estudiantes cómo cooperar unos con otros. 

4. Crear escenarios para que los estudiantes interactúen unos con otros, para que expresen sus opiniones y evalúen los argumentos de otros estudiantes. 

LA RELACIÓN ENTRE DESARROLLO Y APRENDIZAJE DEL EDUCANDO | DOCENTES 2.0

Las teorías más importantes referentes a la relación entre desarrollo y aprendizaje de los estudiantes, pueden agruparse en tres categorías fundamentales, que estudiaremos por separado para definir claramente sus conceptos básicos.

El primer tipo de soluciones propuestas parte de la independencia del proceso de desarrollo del proceso de aprendizaje. Según estas teorías, el aprendizaje es un proceso estrictamente externo, paralelo en cierto modo al proceso de desarrollo del educando, pero que no participa activamente en éste y no lo modifica en absoluto; el aprendizaje utiliza los resultados del desarrollo, en vez de adelantarse a su curso y de cambiar su dirección. Un típico ejemplo de esta teoría es la concepción de Piaget, que estudia el desarrollo del pensamiento del estudiante en forma completamente independiente del proceso de aprendizaje.

La segunda categoría de soluciones propuestas para el problema de las relaciones entre aprendizaje y desarrollo afirma, que el aprendizaje se desarrolla. Se trata, como se ve, de una tesis enteramente opuesta a la anterior. Dicha fórmula expresa la sustancia de este grupo de teorías, aunque cada una de ellas parta de premisas diferentes. A primera vista, esta teoría puede parecer más avanzada que la precedente, ya que atribuye al aprendizaje un valor de primer plano en el desarrollo del educando. Según James, este es un principio en el que se basan todos los procesos de adquisición, es decir de desarrollo, y que orienta toda la actividad del enseñante. Para James, el individuo es simplemente un conjunto viviente de hábitos. El desarrollo y el aprendizaje están superpuestos en todo momento, como dos figuras geométricas perfectamente iguales. El problema de cuál es el proceso que precede y cuál es el que sigue, carece de significado para esta teoría. Su principio fundamental es la simultaneidad, la sincronización entre los dos procesos.

El tercer grupo de teorías trata de conciliar los extremos de los dos primeros puntos de vista, haciéndolos coexistir. Por una parte, el proceso de desarrollo está concebido como un proceso independiente del aprendizaje, pero por otra parte este mismo aprendizaje se considera coincidente con el desarrollo. Esto implica una teoría dualista del desarrollo. Un claro ejemplo lo constituye la teoría de Koffka, según la cual el desarrollo mental del estudiante está caracterizado por dos procesos que, aunque conexos, tienen diferente naturaleza y se condicionan recíprocamente. Por una parte, está la maduración, que depende directamente del desarrollo del sistema nervioso, y por otra el aprendizaje que, según Koffa, es en sí mismo el proceso de desarrollo. 

En síntesis, el tercer aspecto nuevo consiste en una ampliación del papel del aprendizaje en el desarrollo del estudiante. Este aspecto especial debe examinarse con más atención. Nos remite directamente a un viejo problema pedagógico, hoy menos actual, llamado tradicionalmente el problema de la disciplina formal. Como es evidente, el concepto de disciplina formal, que encuentra su expresión más clara en el sistema de Herbart, está enlazado con la idea de que cada materia enseñada tiene una concreta importancia en el desarrollo mental general del estudiante, y que las diversas materias difieren en el valor que poseen para dicho desarrollo general. 

LA POSICIÓN IMPARCIAL QUE OCUPAN LOS JÓVENES EN LA SOCIEDAD | DOCENTES 2.0

La adolescencia y la juventud han sido determinadas como edades de tránsito entre las etapas de la niñez y la adultez. En la actualidad, existe aprobación en considerarlas momentos claves en el proceso de socialización del individuo, ya que, en el transcurso de estos períodos, el sujeto se prepara para cumplir determinados roles sociales propios de la vida adulta, en la actividad profesional-laboral, en sus relaciones con la familia, la pareja y los amigos. No obstante, casi la totalidad de los autores, independientemente de la concepción teórica que sobre el desarrollo asumen en la Psicología, reflexionan que el criterio principal para la delimitación de estas etapas no responde a la edad cronológica, la mayoría de los estudiosos proponen determinados límites para las mismas. 

En muchos países la juventud se enmarca en la etapa entre los 18 y 30 años, ya que se tiene en cuenta que es a partir de los 18 años de edad, es cuando la persona posee todos los derechos legales al voto, se le otorga el carné de identidad y se le considera una persona responsable de sus actos. La juventud se caracteriza por ser una etapa de afianzamiento de las principales adquisiciones logradas en períodos anteriores y, en especial, en la adolescencia, consolidación que se produce en consonancia con la tarea principal que debe enfrentar el joven: la de auto determinarse en las diferentes esferas de su vida, dentro de sus sistemas de actividad y comunicación. 

La nueva posición imparcial que ocupa el joven, dentro de la realidad social, condiciona la necesidad de determinar su futuro lugar en la misma. Es de suponer que todo el desarrollo psicológico precedente le permite delinear un sentido de la vida, como conjunto de objetivos mediatos que el joven se traza, los cuales se vinculan a las diferentes esferas de significación para la personalidad y requieren de la elaboración de estrategias, encaminadas a emprender acciones en el presente que contribuyan al logro de metas futuras. La elección de la futura profesión o el desempeño de una determinada actividad laboral ocupa un lugar elevado en la jerarquía motivacional y permite establecer distinciones entre los variados sectores pertenecientes a la juventud, como son los estudiantes de nivel universitario, preuniversitario y técnico medio, trabajadores estatales o por cuenta propia, campesinos, entre otros. 

Entre estos fragmentos existen diferencias de carácter sociológico y económico que se reflejan de múltiples formas en la subjetividad de los jóvenes, por lo que en comparación con etapas anteriores en la juventud se torna más difícil el establecimiento de regularidades y tendencias generales del desarrollo psicológico. El joven debe decidir, en primer término, a qué actividad científico profesional o laboral va a dedicarse; y en consonancia con esta decisión, organizar su comportamiento. Por esta razón, se presentan diferencias entre los jóvenes que comienzan a trabajar y aquellos que continúan siendo estudiantes, cuestión que repercute en su sistema su comunicación, desde las expectativas y exigencias de la familia, los compañeros y la sociedad en su conjunto. 

En síntesis, la situación social del desarrollo en esta etapa conduce al proceso de autodeterminación de la personalidad, en consonancia con las labores y exigencias que el joven debe cumplimentar. La posibilidad de alcanzar este nivel de regulación dependerá de las condiciones de vida y educación en las que haya transcurrido el desarrollo de la personalidad, y de si dichas condiciones han preparado al sujeto para actuar en base a propósitos conscientemente adoptados, que influyan en los destinos situacionales que puedan presentárseles.

LA DESCENTRALIZACIÓN EDUCATIVA | DOCENTES 2.0

La descentralización de la educación, es un tema polémico y controvertido en la historia presente de los sistemas educativos, que se enmarca dentro de los modelos de modernización de las distintas naciones. Es más que una destreza administrativa, ya que implica cambios en las estructuras normativas, operativas y políticas, así como en la organización de dichos sistemas. Por otra parte, supone la generación de nuevas formas de relaciones entre los diversos sujetos que en ella participan. 

A lo largo de la última década, la descentralización ha sido uno de los principios rectores de las reformas nacionales que, bajo criterios modernizadores, han replanteado el funcionamiento de los sistemas educativos. Ante las agudas crisis generales que atravesaban todos los aparatos y ámbitos de la vida de los países se planteaba la modernización de los Estados como la fórmula que los sacaría de las críticas situaciones que vivían. En lo económico se lograría un crecimiento con estabilidad de los precios, el incremento de la productividad, la incorporación de nuevas técnicas y nuevos conocimientos a la producción y la racionalización de los costos. 

Como principal estrategia de la modernización se planteaban las políticas de descentralización que, en términos generales, significaban la transferencia del poder central o federal a las colectividades regionales y a su vez, esta descentralización del poder iba acompañada de una nueva forma de autonomía que transitaría desde lo nacional hasta lo local. En lo propiamente educativo, la descentralización se ha planteado como una forma para fortalecer el carácter de la educación como servicio público, para elevar su calidad y para lograr la participación de los diferentes grupos de la comunidad. Sin embargo, se puede reflexionar de dos maneras de entender la descentralización en este ámbito: una, basada en los principios y en la lógica neoliberales, y otra, orientada hacia la democratización de los procesos educativos. 

Pero, ambas posiciones plantean cuestiones comunes, como, por ejemplo: la eficiencia para mejorar la calidad, el énfasis en la autonomía escolar, la escuela como centro de atención, la participación social, sus fundamentos y connotaciones ideológicas y políticas son profundamente diferentes. El punto de vista neoliberal promueve que el sistema educativo funcione bajo los criterios competitivos del libre mercado. Suponen que los servicios de buena calidad y el uso eficiente de los recursos se consiguen por medio de la competencia entre las instituciones educativas por tener mayor número de consumidores. De ahí que la autonomía de las instituciones educativas se utiliza para definir los criterios de competitividad. Y éste es, precisamente, el mecanismo que se espera eleve automáticamente la calidad de la educación. En general, esto favorece, muchas veces de manera indirecta, la privatización de los servicios educativos. La segunda posición, que también considera a la institución eduactiva como el centro de la actividad educativa, entiende a la descentralización como la transferencia del poder central, en tanto éste es repartido. En este sentido, aboga por una real participación social y porque las instancias educativas en el ámbito de la comunidad, de la zona escolar y de la escuela, cuenten con autonomía para responsabilizarse de lo académico y de lo administrativo, labor que anteriormente correspondían a instancias nacionales. Al conocer mejor el estado de la educación en sus espacios, es de suponerse que la toma de decisiones resulte más pertinente. 

En síntesis, esta forma de entender la descentralización implica comprender la vida democrática en las instituciones educativas, a través del desarrollo de los procesos horizontales y colectivos de toma de decisiones que afectan el trabajo del centro escolar, de la instrumentación de acciones que busquen la respuesta de manera específica a necesidades pedagógicas, del fomento de la participación de los distintos grupos de la comunidad educativa. Sin embargo, vale la pena destacar que el ejercicio de la autonomía, especialmente en lo que a participación social se refiere, no debe entenderse como sustitución de aquellas funciones que por ley son responsabilidad de los gobiernos, especialmente en lo que respecta al financiamiento de la educación pública. La descentralización ha sido un muy complejo y en ciertos casos conflictivo proceso. Ha creado tensiones entre sujetos y grupos sociales, y ha implicado ritmos y avances no solamente diferentes, sino desiguales.

LA PRINCIPAL CRÍTICA EN LA PEDAGOGÍA | DOCENTES 2.0

Una de las principales críticas en la pedagogía, que obliga a re-pensar toda la lógica del proceso de enseñanza y aprendizaje, gira en torno a la afirmación de que no es posible transmitir conocimientos de una persona a otra. Algunos autores sustentan que no es posible porque la transmisión unilateral de información que luego es memorizada y repetida, no constituye un hecho educativo ni produce conocimiento. No es posible, además, porque el conocimiento es siempre un proceso activo en el que las personas accedemos a la nueva información desde los datos que ya tenemos, desarrollando procesos de identificación, asociación, simbolización, generalización, reafirmación o negación entre los viejos conocimientos y las nuevas informaciones. 

En este sentido, frente a la pregunta en torno a ¿cuál es la posición docente frente al proceso de enseñanza-aprendizaje? Se reflexiona frente a esta interrogante que el docente, es un estimulador de las cosas que los estudiantes tienen. Y si no las tiene, tratar de despertarlas. Por de pronto los paradigmas que existe actualmente, es que el aprendizaje se concibe como una tarea creadora, en la que se construye y reconstruye conocimiento, pero, principalmente, en la que nos construimos como personas, como sujetos capaces de pensar, de sentir, de hacer y de transformar. Entonces ¿cómo se logra una enseñanza desde esta perspectiva del aprendizaje?

Pensar al docente en su rol como desafiador supone identificarlo como actor en el proceso de enseñanza, es decir, un sujeto activo y comprometido con las personas con quienes trabaja, con su contexto, sus dilemas, sus opciones y alternativas posibles. Por eso, tal vez el primer desafío viene por parte de los estudiantes hacia los docentes. Son ellos quienes nos desafían con sus preguntas, sus intereses, sus conocimientos, afirmaciones o negaciones sobre los contenidos a trabajar, su percepción sobre nosotros: sobre nuestro rol, nuestras capacidades o nuestros comportamientos. Ahora bien ¿cuándo el estudiante puede desafiar al docente? Desde acuerdo con los autores Mazeo y Romano señalan: “Cuando el alumno puede cambiar el marco y experimentar con las herramientas que domina, estará efectuando sus verdaderos progresos.” 

Por ende, sentirse desafiados por los estudiantes, es quizás la primera actitud democrática que podemos poner en práctica para generar condiciones y disposiciones de aprendizaje. Lo hacemos cuando se asume y promueve una actitud dialógica, generando las posibilidades para el aprendizaje, cuando se admiten que no se sabe absolutamente todo sobre los contenidos a tratar; cuando se acepta que los educandos tienen sus saberes, sus interrogantes y sus exigencias; pero, a la vez, cuando se sabe que se puede enfrentar este desafío porque nos hemos preparado lo mejor posible: que tenemos criterios, herramientas y procedimientos para abordar con creatividad y rigor el tema en cuestión. 

En síntesis, asumir y promover una actitud dialógica, antes que declarativa y prescriptiva, se constituye en una actitud docente construida en el tiempo. Los modos que asuma el desafío de enseñar y aprender se construyen, se resignifican y recrean en estrecha interacción de estudiantes y docentes. Se pueden desafiar al grupo, con preguntas y materiales de apoyo para incorporar más elementos de información y nuevas perspectivas; cuestionando sus afirmaciones o negaciones; generando debate en torno a sus percepciones; aportando nuevos contenidos desde nuestro dominio del tema; contribuyendo a sintetizar ideas; conduciendo un proceso de reflexión progresivamente más complejo o profundo; incentivando la capacidad crítica, la búsqueda, la investigación y la construcción de aprendizajes individuales y colectivos de los cuales también nos beneficiamos.

EVITAR EL ACOSO ESCOLAR | DOCENTES 2.0

La educación es un proceso de aprendizaje por el cual se alcanzan los conocimientos, habilidades, valores y hábitos. De acuerdo con la UNESCO, se considera que la educación es un derecho humano para todas las personas, a lo largo de toda la vida, y que el acceso a la instrucción debe ir acompañado de la calidad. Actualmente, la violencia escolar está considerada como el resultado de una debilidad social ya que hay determinados sectores de la población que corren especial riesgo de implicarse en prácticas o situaciones violencia. En las comunidades registran niveles más bajos de agresiones directas. Es por ello, que se hace necesario que el sistema educativo promueva valores de colaboración, cooperación y creatividad mediante un trabajo activo para el desarrollo de una cultura escolar positiva.

De acuerdo con el autor Dan Olweus, el acoso escolar es “una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un alumno contra otro, al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción negativa e intencionada sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente puede salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provoca en las víctimas efectos claramente negativos, como descenso de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de su aprendizaje”. El acoso escolar involucra un tipo de violencia continuada en el tiempo producida en el entorno escolar. 

No obstante, el mismo puede abarcar las siguientes categorías: violencia verbal, física, sexual y psicológica; exclusión social; violencia contra la propiedad; violencia relacionada con hurtos; amenazas; insultos; difusión de rumores o ciberacoso. El acoso escolar tiene diferentes protagonistas definidos a continuación a grandes rasgos: 

La victima: la persona o personas que sufre la intimidación, el hostigamiento, el abuso o los malos tratos. 

Las personas espectadoras: quienes no participan en las intimidaciones y generalmente no toman la iniciativa. Su papel es esencial para que el proceso de acoso continúe: apoyan a la persona agresora y condenan a la víctima. 


El acoso escolar no siempre sucede entre los estudiantes, podemos apreciar a docentes o miembros de la comunidad escolar implicados en alguno de los grupos principales antes mencionados. La infancia con discapacidad en algunos casos presenta dificultades para relacionarse dado que no son aceptadas o no manejan bien las relaciones interpersonales según los códigos considerados habituales y extendidos. En ocasiones la imposibilidad de realizar actividades educativas o lúdicas es lo que les aleja de sus iguales en edad. Las dificultades escolares son importantes, ya que no se tienen en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad. As instituciones educativas en el presente no son completamente accesibles para que los educandos con discapacidad puedan asistir, participar y aprovechar su proceso formativo con normalidad. El educador no está competentemente preparado para atender las necesidades, demandas y expectativas de este estudiante, que busca una educación inclusiva y no segregadora.

En síntesis, evitar el acoso escolar, y concretamente el acoso escolar de educandos con discapacidad, es cuestión de dotar a los estudiantes de herramientas que les hagan comprender que la diversidad es parte de la vida y aportarles mecanismos que aumenten sus valores personales. La educación inclusiva se plantea como una forma de que el educando desarrolle sus propias habilidades valorando a cada miembro de la comunidad escolar de manera independiente y no bajo un patrón. La educación debe motivar y ofrecerle estrategias que refuercen su autoestima. En las instituciones educativas se ha relegado la enseñanza de las habilidades sociales y psicológicas, básicas para entender el mundo que les rodea y saber gestionar sus propios sentimientos. En las aulas se debe empoderar educandos creando resiliencia, es decir la habilidad de superar las situaciones que se les presenten en el futuro.

EL VÍNCULO DE VARIOS SISTEMAS EN LA EDUCACIÓN | DOCENTES 2.0

El concepto de actividad, se reconoce en psicología en dos funciones: como principio explicativo y como objeto de investigación. De acuerdo con el autor Davidov, una actividad se compone de una necesidad, un motivo, una finalidad y condiciones para obtener la finalidad. Al momento de caracterizar estos componentes y transformaciones sirve para explorar clases concretas de actividades, por lo que podemos utilizarla como categoría de análisis para la actividad de enseñanza y aprendizaje, entendida como un sistema de actividad, un sistema de relaciones entre individuos históricamente condicionados y sus entornos más próximos organizados culturalmente. 

De acuerdo con el autor Rosa, “una situación de enseñanza aprendizaje es el resultado de la conjunción de varios sistemas: a) el sistema profesor; b) el sistema alumno, y c) el espacio de interacción en el que se desarrollan las operaciones de los dos anteriores”. Reflexionando sobre esto, podemos decir que, en el sistema estudiante, se incluye las concepciones de que dispone, y sus procesos de cambio conceptual en el marco de una cognición situada. En el espacio de interacción, como contexto donde se desarrollan las acciones de educando y docentes, se consideran las negociaciones y regulaciones mutuas, que conducen al aprendizaje de las destrezas que se quieren enseñar, analizando el aula como espacio discursivo y cultural y de entrecruzamiento narrativo. En el sistema docente, incluiría su conocimiento profesional, como elemento que da sentido a sus prácticas, la proyección de las epistemologías implícitas en el currículo, en la elección de los contenidos y en las estrategias de enseñanza.

El sistema cognitivo humano opera para optimizar la adaptación de los sujetos al medio. El conocimiento es, como señala el autor Rodríguez, es uno de los elementos esenciales para la adaptación del ser humano. El conocimiento del medio nos permite hacer predicciones, resolver problemas, y actuar en él para sobrevivir. Los individuos construyen sus explicaciones cuando las requieren para desenvolverse en el entorno y eso suele ocurrir mucho antes de recibir formación, de ahí que las concepciones intuitivas sean “erróneas desde la perspectiva científica y están cargadas de sesgos procedentes de lo que resulta más sobresaliente y característico de los fenómenos, en lugar de estar centradas en lo que es más definitorio”. 

Este conocimiento, que se ajusta a los intereses de los individuos y que debe ser aplicado, favorece, asimismo, la motivación por seguir conociendo. Pero, cuando se trata de la adquisición del conocimiento científico no siempre se le da sentido al conocimiento, atenuando la adquisición de conocimientos declarativos carentes de funcionalidad, no utilizables en la clase ni en ningún otro contexto, obstaculizando la puesta en juego de la motivación para aprender y el cambio conceptual, a generar en las ideas intuitivas previas del estudiante.

El término cambio conceptual, hace alusión tanto al resultado como al proceso de transformación de las concepciones de los individuos, que es el objetivo de la actividad de enseñanza y aprendizaje que se examinan. Una de las finalidades centrales de la educación, consiste en cambiar las estructuras de conocimiento de los estudiantes que llegan a clase con nociones más cotidianas y superficiales, para que adquieran ciertas nociones más académicas y profundas. 

En síntesis, el concepto de interacción educativa rememora situaciones en las que los protagonistas actúan simultánea y recíprocamente en un contexto determinado, en torno a una asignación o a un contenido de aprendizaje, con el fin de lograr unos objetivos más o menos definidos. En el transcurso de las actividades escolares de enseñanza y aprendizaje parte del conocimiento que construyen los educandos se refiere, básicamente, a contenidos culturales ya elaborados y construidos socialmente, sobre los cuales los estudiantes construyen realmente significados, gracias, sobre todo, a la interacción que establecen con el docente.

INFOGRAFÍA: LOS ESTILOS DE ENSEÑANZA | DOCENTES 2.0

Los estilos de enseñanza no son modelos fijos, ni rígidos, ni excluyentes unos de otros, sino que cada docente busca la manera más efectiva de llegar a los estudiantes y de comunicarse con ellos, partiendo de contextos y circunstancias diferentes.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LA ACTIVIDAD FÍSICA EN EL MEDIO ESCOLAR | DOCENTES 2.0

Hoy en día, es importante recordar que el hombre es una entidad global formada por tres dimensiones, biológica, psicológica y social, que dan lugar a manifestaciones biosociales, psicobiológicas y psicosociales del desarrollo. Como pilar y puente entre la persona y el ambiente en el que ésta se desenvuelve, y también como conexión entre muchas de las operaciones humanas entre sí, se encuentra la motricidad, la cual repercute en tres grandes áreas: biomotriz, psicomotriz y sociomotriz. Por ende, la práctica deportiva puede hacerse partícipe de la formación integral de los estudiantes, puesto que guarda relación con todos estos elementos, no limitándose únicamente a las repercusiones físicas, sino teniendo asimismo una gran capacidad de influencia sobre las funciones psicológicas y sociales. 

Pero, es importante señalar que hasta hace poco, cuando se hablaba del desarrollo de la persona se hacía casi exclusivamente refiriéndose a las primeras edades, hasta llegar a la adolescencia. No obstante, actualmente la consideración de la persona desde la perspectiva del ciclo vital, hace que contemplemos el desarrollo del ser humano durante toda su vida. Este nuevo enfoque, además de admitir una valiosa perspectiva filosófica y social, aporta un nuevo modelo de educación, una educación permanente, una educación que se extiende a lo largo de toda la vida de la persona. 

Expresar que el deporte contiene en sí mismo una importante aglomeración de valores, tanto sociales como personales, y que revierten en beneficio de sus practicantes, no se cree que sea una aportación novedosa, puesto que ya los investigadores divulgaron el valor del deporte como formador del carácter. El autor Arnold, nos recuerda la creencia tradicional de que a través de la participación en juegos y deportes surgen cualidades tan admirables como lealtad, cooperación, valor, resolución, fuerza de voluntad, dominio de sí mismo, resistencia, perseverancia o determinación. Sin embargo, aunque el deporte viene estableciéndose como parte de la educación y la cultura de la humanidad desde los tiempos más remotos, a lo largo de la historia ha pasado por diferentes acontecimientos, disfrutado de unas épocas de florecimiento y auge, en las cuales se ha dado tanta importancia a la formación del cuerpo como a la del espíritu, y sufriendo otras en las que el ostracismo y el olvido han relegado lo físico a un segundo plano. 

En las últimas décadas el deporte ha dejado de constituir un espectáculo de distracción para ser considerado, nuevamente, como una excelente herramienta para la educación integral de las personas. Así, viene destacando su valor formativo desde los primeros días de nacimiento del individuo, favoreciendo su desarrollo motor y psicomotor; pasando por el proceso de socialización del período dedicado al deporte y actividad física en el medio escolar; siguiendo con la práctica física y deportiva a lo largo de la juventud y madurez, unas veces como medio de relajación del estrés cotidiano, otras como complemento de ocio; hasta ser considerado útil, finalmente, como medio de estimulación del ánimo de vida y de activación psicosocial en la vejez, sin olvidar otros muchos beneficios para la salud física y mental.

En síntesis, frente a la defensa del valor del deporte como importante herramienta para la educación integral del ser humano, igualmente se levantan voces críticas que resaltan su lado oscuro. Es por ello, que hoy debemos reflexionar sobre el desarrollo de destrezas, ya que esto exige un alto nivel de conocimientos pedagógicos – didácticos, desde el momento en que se inicia la clase dando objetivos, contenidos, métodos, medidas y medios, se puede lograr una alta calidad metodológica y como todo proceso pedagógico en el desarrollo de destrezas deportivas, se efectúa una interacción constante entre conducidos y conductores. Esto les permite a los docentes, enfocar el proceso de desarrollo de las destrezas desde ambos lados o sea como proceso de enseñanza y de aprendizaje. El aprendizaje motor es un proceso de acciones continua que apunta al rendimiento del movimiento. El aprendizaje motor es la adquisición, aplicación y mantenimiento de las destrezas motoras.

LOS MAPAS MENTALES EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE | DOCENTES 2.0

Una de las habilidades más importantes que se debe aprovechar en el aula de clases y para mantener la concentración de la mente es la organización del tiempo de estudio y de enseñanza. Comenzar a hacer las asignaciones escolares sin saber cuándo se dejará el trabajo es el mejor medio para desperdigarse y alargarse innecesariamente el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Se hace necesario que los docentes y estudiantes organicen su tiempo máximo para el trabajo, y tratar de dividir ese tiempo en periodos más pequeños para que sean dedicados a otras actividades extra curriculares. No importa que, tan extenso sea el tiempo se prolongación, pero si debería ser la norma. El buen uso del tiempo de estudio requiere de tres pasos: 

a) Determinar lo que se debe hacer y establecer prioridades.

b) Determinar el orden en que se hará y el tiempo que se destinará.

c) Seguir el plan con cierta flexibilidad.

Una de las estrategias que ayuda a la creatividad y a la memoria son los mapas mentales. Reflexionando sobre como el cerebro está compuesto por palabras clave, y que, además, cada sensación, recuerdo, imagen, pensamiento que accede a nuestro cerebro se puede representar con una esfera central de la cual irradian decenas, miles de enlaces. Cada eslabón representa una asociación y cada asociación tiene su propia red de vínculos y conexiones. El cerebro está compuesto de dos hemisferios. El izquierdo, en el que se localizan las funciones que tienen que ver con la lógica, lenguaje, razonamiento, números, linealidad y análisis; y el derecho, en el que se localizan las funciones relacionadas con el color, ritmo, música, imagen, imaginación, colores, sueños, entre otros.

No obstante, es importante cuestionarse ¿cuál de los hemisferios es el implicado en el aprendizaje? Ciertamente, en el aprendizaje están implicados ambos. Por tanto, las herramientas de aprendizaje que enseñemos a nuestros hijos y estudiantes permitirán que estén utilizándose simultáneamente las capacidades de cada hemisferio. Pero, ¿Cómo? La mejor herramienta es acostumbrarles a estudiar haciendo Mapas Mentales. Como hemos podido observar en diferentes medios, los mapas mentales son una herramienta útil para mejorar la capacidad de aprendizaje del cerebro. Es una expresión del pensamiento irradiante y, por tanto, es expresión de una función natural de la mente humana.

Ahora te explicaremos, como se debe realizar un mapa mental:

- El asunto/tema precisa en una imagen central. 

- Los principales temas del asunto transmiten de la imagen central en forma ramificada. 

- Las ramas comprenden una imagen o una palabra clave impresa sobre una línea asociada. - Cada rama principal del tema se pinta de un color diferente al resto, para diferenciarlas. 

- Se pueden dibujar símbolos asociados a esa palabra clave. 


En síntesis, el beneficio de los mapas mentales para un mejor aprendizaje, radica en: 

- Ahorro de tiempo. 

- Aumento de la concentración. 

- Mejora del recuerdo y memoria.

- Se establecen asociaciones claras. 

- Permite al estudiante tener una visión global del tema, natural y propio del cerebro.


¿CUÁL ES LA LABOR DE LOS PADRES EN LA EDUCACIÓN? | DOCENTES 2.0

Una de las importantes funciones de los padres, además de la responsabilidad de satisfacer las necesidades básicas de alimentación, salud, vestido, vivienda, educación y de crecimiento espiritual como la comprensión, el amor y la atención hacia sus hijos, es el apoyo familiar en las diferentes etapas del proceso educativo, especialmente cuando se presentan dificultades de aprendizaje. 

En la familia es importante elaborar criterios o normas con la participación de los hijos, para que los padres puedan apoyar o controlar el estudio de cada niño en la casa, podemos hacer referencias a algunos ejemplos, tales como: 

1. El estudiante debe hacer un horario en donde detalle las horas que va a dedicar de cada día a estudiar. 

2. Se debe adecuar en la casa un lugar que favorezca la concentración para estudiar y hacer las tareas. 

3. Proporcionarles el material necesario para estudiar o hacer sus asignaciones. 

4. Cuando se termina el tiempo dedicado al estudio, se debe procurar que haga otras actividades que le agradan. 

5. Ayude en lo posible a no interrumpir las horas de estudio.

6. Contribuya con su actitud positiva a que sus hijos les agrade el estudio y no lo vean como una obligación. 


No obstante, si su hijo o hija presenta dificultades al estudiar busque apoyo con el docente de aula o especialista. Se debe tener presente conversar con los hijos acerca de: 

¿Es suficiente el tiempo que dedicas a cada materia? 

¿Qué criterios decides el trabajo personal para cada día de la semana?

¿Es la forma o método para estudiar un tema? 

¿Como compruebas cada día que has aprendido cada tema o, que los ejercicios están bien realizados? 

¿Te cuesta mucho empezar a estudiar cada día? 

¿Que materia te gusta más y cuál te gusta menos? 


En síntesis, existen otras actividades que pueden ayudar a complementar el apoyo de los padres en el proceso educativo, como las siguientes: leer el libro de texto, de consulta y de lectura. Revisar periódicamente los apuntes de clases de sus hijos. Preguntar al educando sobre lo visto en clase. Los padres muchas veces le dan demasiada importancia a las notas o calificaciones que los hijos obtienen en cada materia; pero éste no debe ser el único aspecto a evaluar en los estudios de los estudiantes, los padres deben también valorar fundamentalmente el aprendizaje de cada uno, que muchas veces no coincide con lo que expresa una calificación.

INFOGRAFÍA: EL APRENDIZAJE EN LA EDAD ADULTA| DOCENTES 2.0

En el periodo evolutivo del hombre entre los 18 a los 40 años aproximadamente, los seres humanos crecen en aspectos muy diversos. Durante estas 2 décadas se toman muchas de las decisiones que han de afectar al resto de la vida: formación académica, carrera profesional, hábitos y estilo de vida, entre otras. Asimismo, se adquieren y se toma la decisión de formar una familia o vivir de forma más solitaria y se produce una adaptación a las normas y la vida en sociedad.

Para ver la infografía puedes entrar a la sección a través de este Enlace.

LA RELACIÓN ENTRE LOS CAMBIOS Y LAS DISTINTAS COMPETENCIAS | DOCENTES 2.0

El desarrollo humano tiene lugar cuando se observan cambios duraderos. En la persona coinciden el cambio y la estabilidad, dado que los cambios de las diversas competencias personales acontecen a distintas velocidades y en su interacción producen cierta estabilidad. Las discrepancias en los cambios indican que el desarrollo adulto puede manifestarse multidireccionalmente, es decir, en algunas competencias de manera estable y en otras aumentando o disminuyendo. 

Por ende, este hecho permite reflexionar sobre la relación entre los cambios y las distintas competencias. Las preguntas clave de una psicología del desarrollo de la edad adulta serían, si se dan verdaderos cambios con el aumento de edad, qué magnitud encierran estos, en qué ámbitos pueden observarse y si se manifiestan relacionados entre sí. Además, habría que investigar cómo se producen. Dado que los cambios suceden de manera distinta en las diversas competencias, conviene hablar de una multidimensionalidad y una multidireccionalidad. 

Asimismo, es necesario describir los cambios, según las características de cada persona o cada grupo. El influjo de la experiencia y del propio historial, el prolongado hábito en criterios cognitivos y conductuales o el efecto de diversos contextos educativos, sociales, entre otros., componen una serie de variables decisivas. Se han de considerar, pues, los cambios diferenciales, al aumentar la edad. Las diferencias de cambio entre las personas y dentro de la misma persona conforman, por tanto, la base de la gran variabilidad dentro del grupo de las personas mayores. 

Los procesos que pueden iniciarse para alcanzar las metas pueden ser la ampliación de las actividades de ocio o el ajuste de las disposiciones financieras. El contexto histórico-social obliga a la tarea de adaptarse a los cambios de edad y de reafirmarse en la pertenencia al grupo de personas mayores. Todo ello, debe acompañarse de una gran flexibilidad en los cambios de roles a desempeñar. Esto se consigue, con frecuencia, potenciando los roles familiares, por ejemplo, el rol de abuelos. Otra concepción directa es el desarrollo de la edad adulta, que establece cuatro etapas para la adultez y tres para la senectud.

Al explicar los retos especiales de la vida adulta, el autor Peck propone cuatro problemas o conflictos del desarrollo adulto:

• Aprecio de la sabiduría frente ae la fuerza física. A medida que empiezan a deteriorarse la resistencia y la salud, las personas deben canalizar gran parte de su energía de las actividades físicas hacia las mentales.

• Socialización. Es otro ajuste impuesto por las restricciones sociales y por los cambios biológicos. 

• Flexibilidad emotiva. La flexibilidad emotiva es el origen de varios ajustes que se hacen en la madurez, cuando las familias se separan, cuando los amigos se marchan y los antiguos intereses dejan de ser el centro de la vida.

• Flexibilidad frente a rigidez mental. El individuo debe luchar contra la tendencia a obstinarse en sus hábitos o a desconfiar demasiado de las nuevas ideas. La rigidez mental es la tendencia a dejarse dominar por las experiencias y los juicios anteriores.


En síntesis, las decisiones tomadas en los primeros años de vida sientan las bases de las soluciones en los años de la adultez y las personas maduras comienzan ya a resolver los desafíos que se les presentarán en la senectud. Las labores de desarrollo no sólo indican las metas que la persona debe perseguir, sino, además, aquellas que debe pasar por alto, llegada cierta edad. Mientras que las metas adaptadas a la edad se ven reforzadas y apoyadas socialmente, las metas inadecuadas quedan rechazadas y privadas del apoyo instrumental necesario.

Misión y Visión de Docentes 2.0

La educación debe comenzar en la familia, continuar en la escuela y consolidarse a lo largo de la vida.

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